domingo, 6 de mayo de 2012

esperanza

Solo un muxu, un poco de mentiras, un poco de silencio, incertidumbre, dudas, esperanzas... miedo a ese beso, miedo a no querer para no perder, miedo a ese abrazo, soledad azul, fria luz de luna. La lluvia de tus ojos encharca las sábanas blancas, hoy no me toca llover a mi, una marca de deseos perdidos. Levantarse y volverse a caer, qué nos depara la indiferencia, qué nos traerá ese momento de necesidad cuando yo no esté a tu lado. No nos merecemos, no me mereces, soy mejor que tu, solo por una cosa, solo porque te quise... y me atreví a decirlo

jueves, 13 de octubre de 2011

Trato

Realmente hoy me siento mal, muy mal. Mi ánimo va poco a poco dejándose llevar hacia un agujero hostil, lleno de mierda. Cuando se acercó a mi, me lo advirtió, fue desgarradoramente sincero, "cuando me veas por la calle te ignoraré" dijo, nadie sabe lo mío... me dejé arrastrar por su voz, su mirada, sus manos... pudo más la locura de tocar su cuerpo que la razón de seguir siendo un ser solitario.

Luego todo transcurrió conforme a lo pensado, nos besamos, mucho, nos tocamos, nos sentimos, le hice reír, me deje llevar hacia su cuerpo erecto y juntos disfrutamos del placer que solo da la carne...

Y el alma me preguntaba yo, ¿dónde dejo el alma..? Se vistió y me dijo que nos volveríamos a ver, pronto. Yo contesté "claro que si el lunes en el autobús de línea, donde nos conocimos" pero claro las cosas no son lo que son, cuando logras algo que deseas y se te escapa como el agua entre los dedos es cuando lo entiendes...
Tres semanas, tres semanas de miradas furtivas, de miedos, esperanzas, ilusión,
las había dejado escapar por 2 horas en mi cama...
Solo se tu nombre y poco más de ti, aunque reconocería tus ojos allí donde los viese, esa mirada fría y tu gesto serio, no denota amor ni odio, deseo o miedo.

Hoy en el autobús busqué esa mirada, esa cara y ese pelo largo, los encontré, solo tuve a la indiferencia de respuesta, me miraste a los ojos cuando me acercaba a ti, luego apartaste la mirada, como si nunca me hubieses visto antes, ¿dónde quedó esa mirada que me seguía, que me comía días antes?

Me envolví de pena, de desentendimiento, de miedo, de angustia, mis ojos se encharcaron, mi corazón salía por mi garganta, te miraba, nos ignorábamos, el deseo de decir una sola palabra se disparó a mi boca... pero callé, ese fue nuestro trato.

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sábado, 25 de julio de 2009

DESVIACIONES


a amanecido, hace calor, aunque huele a tierra mojada, si, ese olor que se nota en el campo y en las pequeñas ciudades antes de que llueva. Porque en las ciudades grandes, en esas urbes llenas de grandes edificios acristalados, de coches, motos y gente con prisa que viene y va, ya se han perdido los olores y los colores. Como mucho huele a alcantarilla y a sudor mañanero. sobre todo a sudor mañanero, cuando en el metro las personas se agarran a las barras para sostenerse y levantan el brazo y viene un olor entre ambientador de puticlub y sudor de sobaco. Lo más curioso es que la gente el lunes no huele, pero el viernes es increible la mezcolanza de olores.
Yo una vez viví en una gran ciudad, es pintoresco, anonimo, calles rectas, interminables, cuadrados perfectos, coches... la gente no mira a la cara, no habla, corre y corre. Centros de ocio, centros de trabajo, centros de comida, centros de estudiantes, centros de jubilados, cementerios. centros, todo son centros, el centro de la ciudad en detrimento de los barrios, los centros de los barrios en detrimento de los extrarradios y asi sucesivamente.
Sigue subiendo la temperatura, la gente pasea por la playa, claro, la gente más madrugadora, son las 7 de la mañana, miércoles 1 de julio. Se me vienen a la mente las horas que hemos pasado juntos, riendo, cocinando, bebiendo vino, que dulces recuerdos, al principio cuando te conoci no podía recordar tu cara ni tus facciones cuando cerraba los ojos. Me costaba llevar tu imagen a mi cerebro, Ahora me pasa al contrario... no hago más que pensar en ti
continuamente, en cada momento.
Un chico negro que va con un bolso es perseguido por dos policias municipales, el top-manta, le requisan la mercancia y se la llevan, él se queda quieto, entre la desesperación de no poder hacer nada y la soledad de la situación. Los pocos transeuntes le miran, se echa a llorar, nadie se acerca. El sol sigue calentando la arena, un barco de recreo cruza lentamente el horizonte. El chico negro se levanta del banco, se enjuga las lágrimas y se marcha.
Soy torpe, muy torpe, un individuo con grandes proyectos en su poco cerebro. Proyectos que quizá no lleve a cabo nunca, pero proyectos que en más de una situación me han ayudado a seguir adelante a vivir, a encontrarme conmigo mismo. Una vez me propuse dejar de fumar, y dejé de fumar. En contra subí de peso, creo que 20 kilos. Me veia enorme, pero realmente aún me veo enorme. No quiero vivir en un mundo estresado. Podría decir que hay que creer en uno mismo, que si yo hubiese creido en mi mismo cuando tenía 20 años, ahora sería mi vida muy diferente. Claro, visto desde la lejanía de los años pienso que todo sería diferente. Un ciclista pasa por delante de mi, no me ha visto, casi pisa mis pies!! aún tengo reflejos y he evitado que me los pise. Ahora también debo creer en mi mismo, he sido capaz de evitar mi propio atropello, pero sé que existen situaciones que no se pueden cambiar porque la vida debe continuar su curso natural. Hay gente que se pasa la vida pidiendo a dios por los muetos de las guerras, por los amigos, padres madres que mueren por diferentes causas. Pidiéndo al fin y al cabo imposibles. Y se niegan a darse cuenta que la solución a los problemas diarios, a los de todos los días, no estan en dios sino en si mismos. Para mi todo tiene solución menos la muerte, pero una vez que te mueres ya no hay problemas. Pero si en casa o en el trabajo, o en el grupo de amigos te pegan, te critican, no te aceptan o ves que no es tu sitio, siempre puedes irte y buscar tu lugar. Sin estar rezando y molestando a dios. Pero supongo que para llegar a eso lo primero es que tenemos que tener confianza en nosotros mismos.
Huele a freidora, frente a mi hay un bar. En estos momentos lo abren. sale de su interior una nube de humo blanco con un alto contenido en grasas y olores de dudosa índole. Es como si el mundo funcionase solo para dar de comer y beber a los turistas que vienen a la playa. Dar de comer y de beber...

martes, 24 de marzo de 2009

Mi Pérdida


Suena la música aún en mi cabeza. Retumban los sonidos, las palabras. El agudo de los olores, de los cuerpos sudando, dando vueltas, bailando... alcohol...
hago todo lo posible por olvidarte, bebo, beso, amo, me miro en los espejos de los bares, me desnudo en sus retretes, lamo sus entresijos, me drogo, vomito en la barra, beso los labios de cualquiera, sus pezones, sus nalgas... dejo que me violenten, que me coman que sientan como me entrego a otros...

Me escribiría en la piel el nombre de todos, de los que me tocan, me besan, me desnudan... los que me penetran con su lengua, de los que me escupen, de todos y cada uno de ellos... así cuando me vuelvas a ver te darías cuenta que yo he sido más feliz que tu, que he podido vivir sin ti...

Sin tus besos, sin tus abrazos, sin tu aroma, ese aroma que me daba protección, que me hacía soñar a tu lado, sin tus suaves labios, sin tu agradable sonrisa, sin tu pelo negro, sin tu mirada, sin tus manos que me gustaba sentir sobre mi cuerpo, sin tus roces, sin tus pies frios, sin esos momentos de silencio, de amor... sin esos momentos en los que el día se apagaba a nuestros pies, cuando eramos uno, cuando tu me prometiste amor eterno, cuando yo te di todo!!...

Salgo a la calle, destrozado, la cabeza me va a reventar, el camión de la basura arrolla los desperdicios nocturnos, mi mente me sigue diciendo que soy feliz, que no he perdido tanto, que es mejor así...


que te sigo queriendo

martes, 28 de octubre de 2008

Gabriel



Muchas veces me sentaba en la ventana que da a la calle principal. Miraba como paseaba la gente, apresurada, lenta, cogidos de la mano. Me mordía los labios de rabia, hasta sangrar, hasta sentir el dulce sabor de la sangre.
Aquel día me tocó dar el paso, tenía que hacerlo, atreverme. Había planeado durante días, semanas, meses, ir a tu casa, llamar y conocerte.
Pensaba que con eso mi dolor y mi soledad desaparecerian, que me dejarías quedarme entre tus brazos, en tu desnudo pecho.
Me dirigí al autobus, tu casa está lejos de mi casa. "Me querrá", "me amará" , pensaba mientras esperaba en la estación. "Seguro que sus ojos son tan bellos, profundos, sinceros. Su piel debe ser suave y su voz melodiosa, y esos labios llenos de vida, de amor..."
La sonrisa brotaba en mi boca, todo me parecia eterno. Para siempre. Me conformaba con olerte, con poder abrazarte.
Al final subí al autobus, despues de un rato llegué a tu casa. Alli estabas, esperandome. Estaba tan nervioso intentando recordarte, intentando recordar aquellas fotos que tenía de ti. Se me olvido abrazarte, estrecharte en mis brazos, besarte bajo la luz de las farolas. Que tonto fui, si hubiese sabido que esa era la primera y la última vez que te vería... si hubiese sabido que el olerte, lamerte, besarte, abrazarte sentirte dentro, y fuera de mi sería lo más efimero en mi vida... jamás hubiese ido a tu casa, jamás te habría mirado frente a frente, jamás.
Nos besamos a oscuras, senti tus dedos, tus manos tu cuerpo en mi cuerpo, tus labios en los mios, nos amamos. Como dos desconocidos. Intentamos ser uno. Sudamos. Olimos. Besamos. Llegamos al extasis del amor. Nos dormimos abrazados.
Sonó el reloj, te veia dormir, me vestí rapidamente, la mañana era fresca. Mi cuerpo olia a ti, olía a placer. No podía compartir mis sentimientos contigo. Me era imposible. Como hacer para que me dieses una segunda oportunidad.
El reloj volvió a sonar. Era la hora de partir. Debía quedarme, ofrecer mi día para estar contigo, para poder disfrutar de ti, para que tu pudieses disfrutar de mi? Cobarde. Fui un cobarde.
Te levantaste, nos terminamos de vestir y tomamos un café juntos. Intenté hablarte, contarte que necesitaba estar contigo, que necesitaba tu risa, tus caricias. Pero no pude.
Me acompañaste al autobus, nos dimos dos besos en la mejilla y nos despedimos. Miré hacia atrás y ví como te alejabas, como se alejaba una parte de mi vida, como perdía un gran amor.
Condené mi alma Gabriel. Condené mis sueños, mis esperanzas.
Las acribillé, las maté. Tu te alejaste para no decirme nada. Para no verme morir. Para no tener que mentirme, y decirme que no me amas.
Volví a mi casa. Solo. Esperando noticias tuyas. Impotente. Desquiciado. LOCO.
Tu cuerpo es mi prisión, mi celda. Me encuentro encerrado en tu recuerdo. Encerrado en tu silencio.
¿No me oyes Gabriel?, ¿no oyes cuando te grito y te pido clemencia, cuando te pido perdón?
Moriré. Ahora me toca morir. Y cuando resurja de mi tumba, seré una persona nueva. Renaceré, sans peur, sans douleur et sans haine

domingo, 26 de octubre de 2008


Creo que he perdido tu dirección, por eso no te mando mensajes, ni te llamo por teléfono.

Como son las cosas, aun espero encontrarla por ahí, igual en la papelera o en algun rincón de mi habitación.

Seguramente me lo he dejado olvidado en los calzoncillos y la lavadora los ha embullido hasta transformar todo en una pasta blanca y deforme.

De todas maneras ya sabes lo que pensaba de las relaciones a distancia, que no funcionan, que al final nos aburrimos y solo aprovechamos los momentos calidos para hacernos ilusiones. Que cosas tiene la vida, la última vez que te ví pude tenerte entre mis brazos pero te me escurriste como un trozo de hielo en los labios. Asco de vida, se cambia todo por una maquina de retratar.

Por cierto aún tengo una gorra y un trozo de momentos entre mis sábanas por si vuelves a por ello.

Post data:riega las plantas el día que vuelvas.

sábado, 18 de octubre de 2008

LUNES



Son las 03.00 hrs de un lunes cualquiera, en la calle, la luna enseña su pálido color, fria, temible. Un colgado emprende la vuelta a su casa, sube por la empinada cuesta del pozo, se para varias veces a mirar si le queda un cigarro en su chaqueta de pana gris. En todas las ocasiones se da cuenta que no, no le queda tabaco, y remata la faena con un cagüen dios. Al llegar a la esquina del pozo se acerca a una pared y orina mientras silba una canción, pegadiza, de esas de transnochados veranos.
Un gato negro se cruza en su camino, su andar es rápido, casi sordo. Huele un rincón. Los perros empiezan a ladrar al percibir su olor, de pronto todo se queda en calma. En silencio. El hombre sube su cremallera y vuelve a ponerse en marcha por la dura cuesta del pozo. ..