
a amanecido, hace calor, aunque huele a tierra mojada, si, ese olor que se nota en el campo y en las pequeñas ciudades antes de que llueva. Porque en las ciudades grandes, en esas urbes llenas de grandes edificios acristalados, de coches, motos y gente con prisa que viene y va, ya se han perdido los olores y los colores. Como mucho huele a alcantarilla y a sudor mañanero. sobre todo a sudor mañanero, cuando en el metro las personas se agarran a las barras para sostenerse y levantan el brazo y viene un olor entre ambientador de puticlub y sudor de sobaco. Lo más curioso es que la gente el lunes no huele, pero el viernes es increible la mezcolanza de olores.
Yo una vez viví en una gran ciudad, es pintoresco, anonimo, calles rectas, interminables, cuadrados perfectos, coches... la gente no mira a la cara, no habla, corre y corre. Centros de ocio, centros de trabajo, centros de comida, centros de estudiantes, centros de jubilados, cementerios. centros, todo son centros, el centro de la ciudad en detrimento de los barrios, los centros de los barrios en detrimento de los extrarradios y asi sucesivamente.
Sigue subiendo la temperatura, la gente pasea por la playa, claro, la gente más madrugadora, son las 7 de la mañana, miércoles 1 de julio. Se me vienen a la mente las horas que hemos pasado juntos, riendo, cocinando, bebiendo vino, que dulces recuerdos, al principio cuando te conoci no podía recordar tu cara ni tus facciones cuando cerraba los ojos. Me costaba llevar tu imagen a mi cerebro, Ahora me pasa al contrario... no hago más que pensar en ti
continuamente, en cada momento.
Un chico negro que va con un bolso es perseguido por dos policias municipales, el top-manta, le requisan la mercancia y se la llevan, él se queda quieto, entre la desesperación de no poder hacer nada y la soledad de la situación. Los pocos transeuntes le miran, se echa a llorar, nadie se acerca. El sol sigue calentando la arena, un barco de recreo cruza lentamente el horizonte. El chico negro se levanta del banco, se enjuga las lágrimas y se marcha.
Soy torpe, muy torpe, un individuo con grandes proyectos en su poco cerebro. Proyectos que quizá no lleve a cabo nunca, pero proyectos que en más de una situación me han ayudado a seguir adelante a vivir, a encontrarme conmigo mismo. Una vez me propuse dejar de fumar, y dejé de fumar. En contra subí de peso, creo que 20 kilos. Me veia enorme, pero realmente aún me veo enorme. No quiero vivir en un mundo estresado. Podría decir que hay que creer en uno mismo, que si yo hubiese creido en mi mismo cuando tenía 20 años, ahora sería mi vida muy diferente. Claro, visto desde la lejanía de los años pienso que todo sería diferente. Un ciclista pasa por delante de mi, no me ha visto, casi pisa mis pies!! aún tengo reflejos y he evitado que me los pise. Ahora también debo creer en mi mismo, he sido capaz de evitar mi propio atropello, pero sé que existen situaciones que no se pueden cambiar porque la vida debe continuar su curso natural. Hay gente que se pasa la vida pidiendo a dios por los muetos de las guerras, por los amigos, padres madres que mueren por diferentes causas. Pidiéndo al fin y al cabo imposibles. Y se niegan a darse cuenta que la solución a los problemas diarios, a los de todos los días, no estan en dios sino en si mismos. Para mi todo tiene solución menos la muerte, pero una vez que te mueres ya no hay problemas. Pero si en casa o en el trabajo, o en el grupo de amigos te pegan, te critican, no te aceptan o ves que no es tu sitio, siempre puedes irte y buscar tu lugar. Sin estar rezando y molestando a dios. Pero supongo que para llegar a eso lo primero es que tenemos que tener confianza en nosotros mismos.
Huele a freidora, frente a mi hay un bar. En estos momentos lo abren. sale de su interior una nube de humo blanco con un alto contenido en grasas y olores de dudosa índole. Es como si el mundo funcionase solo para dar de comer y beber a los turistas que vienen a la playa. Dar de comer y de beber...


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