Realmente hoy me siento mal, muy mal. Mi ánimo va poco a poco dejándose llevar hacia un agujero hostil, lleno de mierda. Cuando se acercó a mi, me lo advirtió, fue desgarradoramente sincero, "cuando me veas por la calle te ignoraré" dijo, nadie sabe lo mío... me dejé arrastrar por su voz, su mirada, sus manos... pudo más la locura de tocar su cuerpo que la razón de seguir siendo un ser solitario.
Luego todo transcurrió conforme a lo pensado, nos besamos, mucho, nos tocamos, nos sentimos, le hice reír, me deje llevar hacia su cuerpo erecto y juntos disfrutamos del placer que solo da la carne...
Y el alma me preguntaba yo, ¿dónde dejo el alma..? Se vistió y me dijo que nos volveríamos a ver, pronto. Yo contesté "claro que si el lunes en el autobús de línea, donde nos conocimos" pero claro las cosas no son lo que son, cuando logras algo que deseas y se te escapa como el agua entre los dedos es cuando lo entiendes...
Tres semanas, tres semanas de miradas furtivas, de miedos, esperanzas, ilusión,
las había dejado escapar por 2 horas en mi cama...
Solo se tu nombre y poco más de ti, aunque reconocería tus ojos allí donde los viese, esa mirada fría y tu gesto serio, no denota amor ni odio, deseo o miedo.
Hoy en el autobús busqué esa mirada, esa cara y ese pelo largo, los encontré, solo tuve a la indiferencia de respuesta, me miraste a los ojos cuando me acercaba a ti, luego apartaste la mirada, como si nunca me hubieses visto antes, ¿dónde quedó esa mirada que me seguía, que me comía días antes?
Me envolví de pena, de desentendimiento, de miedo, de angustia, mis ojos se encharcaron, mi corazón salía por mi garganta, te miraba, nos ignorábamos, el deseo de decir una sola palabra se disparó a mi boca... pero callé, ese fue nuestro trato.
..
jueves, 13 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario